domingo, 27 de septiembre de 2020

Memoria viva


Cumpliendo  con la cotidiana y bella costumbre  Don Severo  toma unos  mates en la vereda . El destartalado banquito   es la única  herencia que le dejo su familia .Josecito espera ansioso este momento y lo escucha atentamente  mientras el sol se esconde tras los pinos. Se entretiene con la pasión que el abuelo le pone al relato mientras disfruta de una  chocolatada. 

--Querido nieto,  en la madrugada del lunes 1 de enero  Jacinto observaba que el reloj de la capilla señalaba la 1:30. Dorotea, perdidamente enamorada , lo despide con un apasionado beso hasta la próxima cita en la plaza De las Carretas.

Nacía el año 1872, Jacinto con andar sereno se dirige a su rancho. Arrellanado en un viejo sillón prende un cigarro y con  una grapa ardiente espera deseoso el momento preciso para dar inicio a lo que luego sería una de las primeras  rebeliones xenofóbicas de nuestro país.

A las 3 de la convocó a peones, gauchos y algún que otro terrateniente a asaltar el juzgado de paz. Robaron los sables de los guardias para luego unirse a la banda liderada por" tata dios" Solané. Empezaron así  el derrotero de asesinatos  y vejaciones a todo inmigrante que se le apareciera sin importarles su edad ni sexo.-- Quienes eran los inmigrantes abuelo? 

--fueron hombre y mujeres que   llegaron a estas tierras huyendo de una guerra. Con el dolor del desarraigo buscaron el bienestar para sus familias tratando de encontrar  un suelo fértil, brindaron todo su amor a las labores que se les asignaba. La felicidad que sentían era tan grande que no les importaba trabajar de sol a sol para llevar un plato de comida a  su mesa.     

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-- La guardia policial persiguió por grandes distancias a   la banda abatiendo a once de los asesinos, entre ellos estaba Jacinto. Solané fue apresado en la estancia La Argentina  propiedad de Ramón Gómez. Este último señor ya conocía al pseudo  curandero y con el aval de su  cuñado, el juez de paz Figueroa le dio asilo. Poco le importó que estuviera arrestado  en la ciudad de Azul por ejercer ilegalmente la medicina. Lo trajo solamente para complacer  a la esposa  que lo volvía loco con sus migrañas.

Josecito siguiendo atentamente el relato curiosea :--Abuelo, y ¿Dorotea? El abuelo ni lerdo ni perezoso fabuló : --en los años venideros la paisana formo una familia con el vasco  Iribarren, tuvieron  cuatro hijos a los cuales educaron de manera ejemplar y siendo adolescentes no les cortaron las alas dejándolos crecer libremente. 

Don Severo cierra el Eco de Tandil    que   al cumplirse un nuevo aniversario de la trágica jornada mantiene viva la memoria. 

O.A.B. 


 

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