sábado, 6 de febrero de 2021

Llegó Para Quedarse

 

Suerte que  el cielo se presentaba límpido aquel miércoles 10 de febrero de 1926 en la ciudad de Buenos Aires.

La nave era  conducida   por Ramón Franco, secundado por Julio Ruiz, Juan Duran y el mecánico Pablo Rada Ustarroz. Los  ávidos tripulantes españoles   finalizaron con éxito  los 10.270 kilómetros de recorrido,  estableciendo un tiempo de 61 horas y 44 minutos de vuelo con intervalos de  siete etapas.

El ritmo de vida  porteño se vio alterado  por la llegada del hidroavión  alemán “Plus Ultra” que    concluía la proeza aérea iniciada   en Palos de La Frontera, ciudad de Huelva,   el 22 de enero.

Desde la madrugada, los vecinos expectantes fueron acercándose desde distantes barrios  ocupando espacios  en las cercanías del puerto,  nadie se quería perder el apoteótico final del vuelo trasatlántico  sobre las aguas del  Rio de la Plata,

La familia Dotti,  esperaba sentada  en  su   flamante  Ford A, llegaron desde el barrio de Colegiales  provistos  de  prismáticos  no se querían perder ningún detalle.      

Para Esteban, tenía un sabor especial, era el plato fuerte de la jornada ya que recibía con indescriptible emoción  a su sobrino Pablo,  encargado del mantenimiento en la nave española. Pidió permiso en el hotel Apolo ,  concluyó temprano con el armado de cada florero que decoraba el  salón principal. Presuroso y en soledad  tomó el tranvía  en busca de una ubicación  privilegiada .

Marta decidió no dictar clases de piano ese significativo  día. Desde  Palermo empezó a caminar  hasta  la costanera. Al llegar desplegó el indispensable abanico, estiró  una lonita y al rato con su risa contagiosa, acaparo el interés de los curiosos espectadores leyendo la humorística revista P.B.T.

De repente, al  mediodía, se empezaron a divisar la figura  de la nave proveniente del Uruguay, su última escala. Entre la incalculable concurrencia  estalló la alegría y hasta en el  barco más lejanamente fondeado, se  la  saludó con bocinas y sirenas,  a las 12.27 el Plus Ultra llegó para quedarse.

El rey de España Alfonso Xlll  lo donó  siendo recibido con gratitud por el entonces presidente   Marcelo Torcuato de Alvear . Fue movido en dos ocasiones en la década de los años 60,  primero  se lo expuso  en Madrid y en la segunda salida fue restaurado  completamente en España. Desde el 17 de agosto de  1988  descansa  victorioso   en el área II del museo del transporte en  la ciudad de Luján.

 N. del A : Visitarlo para   recordar gratamente  esta encomiable gesta, es una  saludable tarea.

O.A.B  

 

 



 

        

 

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