viernes, 5 de febrero de 2021

Claramente Decidida

 

Clara era la niña mimada . Logró salir ilesa del accidente donde perecieron sus padres una madrugada con neblina sobre la ruta 76 volviendo de Darregueira.

Al quedar huérfana  la criaron los Acuña, un  familia de compañeros de  su padre  en la cooperativa local. Con el correr de los años iba alternando su lugar de residencia por  distintas casas del pueblo. 

Anochecía sobre Bordenave y  Clara la recorría en  bicicleta despidiéndose de sus vecinos que la   saludaban  sonrientes . Ella les devolvía el buen gesto agitando un pañuelo,  callada, sin poder contener las lágrimas.

 Al acostarse su mente le trajo el recuerdo de aquel  día en que comunico su decisión . A ninguno de los amigos le  causó sorpresa  la  elección de querer se marinera,  ya  de pequeña  jugaba  con barquitos. Su Padrino , el Tata, como ella lo llamaba, se los hacía de papel. Con el paso de los años construían juntos maquetas en las esporádicas visitas  que éste efectuaba cuando su actividad mercante se lo permitía. El tata  pasó mucho tiempo lejos del pago hasta que una tarde  sin previo aviso  volvió. Se había  retirado de la  Marina  Argentina donde  ejerció con orgullo el cargo de oficial de máquinas. Durante casi treinta años surcó  los mares del mundo llevando nuestra bandera hasta los más recónditos puertos.

El Tata estuvo poco tiempo en Bordenabe, disfrutó de su ultima visita junto a Clara y sus  viejas amistades, se lo veía emocionado al saber que la amada  ahijada seguía sus pasos. Después del costillar al asador con el que fue agasajado , entre copas y encantado por como esta jovencita    se  encauzó en la  vida, la premió regalándole  su casa.

Con un sentido abrazo se despidieron, manejando su vieja  chata  F-100 el Tata   partió rumbo a Puán para radicarse definitivamente.

 Clara se despertó antes del alba con los nervios de punta. No pudo pegar un ojo. Pasó por el almacén de Nino, compró provisiones y en  unas horas saldría con el Chevalier  rumbo al instituto más antiguo del País, la Escuela Nacional de Náutica creada por Manuel Belgrano el 25 de noviembre de 1799.

Recostada en el asiento  volvió a  leer su libro de cabecera,  67000 Millas a bordo del Gaucho, un preciado regalo del Tata con una afectuosa dedicatoria   . Ese  tesoro infantil lo guardaba en su mesita de luz junto a la medalla del secundario  José Hernández . 

Cumpliendo con una de las premisas que dispuso  Don Manuel Belgrano al escribir el reglamento, cada 25 de noviembre Clara concurre con sus compañeros al convento de Santo Domingo junto a las autoridades  principales de la Escuela  para rendir cuentas y  dar  gracias.

Ella especialmente pide por una larga vida de su Tata.

O.A.B.

 

 


 


 

3 comentarios:

  1. La niña, con sal en sus mejillas. Implora justicia. Ya que no tiene a quien culpar... Obgetiba es la verdad... Soy Mati sevillano

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  2. respetándote corrijo: objetiva.
    Interesante la anécdota. Lindos recuerdos.

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  3. Muy bello Pa! Ahora que me hice el ratito estoy disfrutando muchísimo de leerte :(

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